gramo
gramo

JOLIETTE

por Rodrigo Vázquez-Mellado
JOLIETTE

Tocamos con Joliette en un ático en Salamanca


En la fila de enfrente, todos tuvimos que dar un paso hacia atrás para que Gastón no nos pegara en la jeta con la cabeza de su bajo. Esto me pasó la primera vez que vi a Joliette. Ellos son una banda de post-hardcore/post-todo proveniente de Puebla pero establecida desde hace años en el D.F.


Antes de que tocáramos con ellos, sabía que estaban haciendo cosas con TRM Lab, en ese entonces una especie de disquera independiente, y había visto los videos que lanzaban con ellos.






Me gustaba la calidad pero aún no me enganchaba mucho la música. De cualquier forma, cuando nos invitaron a tocar con ellos en Salamanca, me emocioné y convencí a Jacks mi banda de que accediéramos. Era Marzo de 2014.


Ni siquiera recuerdo bien a quién contactaron, si a Pedro o a mí, pero alguien recibió un inbox con la propuesta y nos apuntamos. En ese entonces Joliette estaba comenzando una gira que los llevaría desde el D.F. hasta Texas y de regreso. Iban para tocar en el Festival South by Southwest aunque no los habían invitado formalmente. Esas son bolas.






La tocada fue en un Jueves. Sabía que la promotora era bastante nueva y no tenían mucha experiencia, pero no esperaba algo como lo que encontramos cuando llegamos al lugar del evento. Era una especie de karaoke-bar-agújero llamado "Bar Oasis". Llegando nos informaron que la tocada no era en el bar, sino en el ático del lugar. Un cuarto empolvado y angosto amueblado con las sillas que no ocupaban en la parte de abajo.


Eventualmente me di cuenta que todo era organizado por una banda local que se dio a la tarea de traer a Joliette cuando ellos anunciaron en sus redes sociales que querían pasar por Salamanca. La banda estaba haciendo una especie de prueba de sonido, pero no había PA y al parecer todo estaba detenido porque habían enviado a alguien para conseguir el equipo faltante y no había regresado. Los de la banda tendrían como 17 años y se miraban perplejos entre si. Admiré mucho sus buenas intenciones pero organizar shows es más difícil de lo que parece. Todo estaba siendo conectado a una extensión anaranjada que jalaron desde el bar de abajo.



Joliette no estaba en el lugar todavía y aparentemente iban retrasados. No es raro que ocurra esto para muchas bandas  cuando salen del D.F. Unos meses antes, íbamos a tocar con ellos en un show en Queretaro que se acabó cancelando debido a que no llegaron a la prueba de sonido y el dueño del lugar (una casa en Jurica) cerró sus puertas y dejó a la gente afuera. Aquí el trato con los dueños del lugar era hasta cierta hora de la noche de modo que, con o sin equipo, las bandas locales comenzaron a tocar nerviosamente a eso de las 7. Había unas 20 personas en el lugar.


No era el mejor sonido del mundo y estábamos preocupados por si íbamos a tener que tocar en esas condiciones. Ya eran como las 9 cuando vimos a 5 jóvenes subir las escaleras al ático con estuches de guitarra y mochilas de acampar. Aunque era la primer parada de este tour, se veían como si hubieran pasado semanas en la carretera sin descanso alguno. Me acerqué para ver si los ayudaba en algo. Así fue como conocí a Vaca, Jopo, Blinni y Gastón. Sentí una especie de pena porque vieran las condiciones del lugar en el que tocaríamos. Como cuando alguien entra a tu cuarto y está hecho un cagadero. Lo que no sabía es que ellos ya estaban más que acostumbrados a esto.






Vaca y Gastón se acercaron al área en la que estaban tocando las bandas. Le preguntaron a uno de las bandas locales si ese era todo el equipo. “De momento sí.” Después de mirar el espacio detenidamente con una mirada ecuánime y filosa, Vaca volteó a ver a Gastón y le dijo, – “¿en chinga no?”. Como respondiendo a una especie de código secreto, los dos se movilizaron. Gastón fue por el resto de la banda mientras Vaca comenzó a ir hacia la escalera. Supuse que iban por más equipo así que ofrecí ayudarlos. Cuando los seguí hacia la calle, pude ver a Merlina, la van roja que había sido su casa por estos últimos meses y que los llevaría hasta Texas. En el trayecto se descompuso varias veces, pero no sabíamos esto ahorita. Más que la idea de 5 jóvenes en sus 20´s viviendo en esa van, me impresionó la cantidad de equipo que transportaban ahí. Entre Joliette y algunos de las demás bandas bajamos dos bocinas JBL que miden casi los mismo que una persona, una mezcladora Yamaha, dos amplificadores de guitarra y un cabezal de bajo.


Ahí entendí que así es como habían estado haciendo giras tan extensas. Este tipo de shows en México abundan. Especialmente fuera del D.F. donde la mayoría de las ciudades no cuentan con foros que tengan infraestructura para conciertos y/o apertura para géneros distintos o bandas que tocan su propio material. Ante eso, tocar en casas, áticos, patios, o bodegas se vuelve una necesidad tanto de los músicos como de quien quiere escuchar cosas diferentes. Con este equipo, Joliette puede montar su show donde ellos quieran, cuando ellos quieran.



Esta flexibilidad me dejó perplejo. Estoy seguro que si Henry Rollins e  Ian Mackaye hubieran visto lo mismo que yo esa noche, sus ojos hubieran lagrimeado al ver la continuación del espíritu DIY que propagaron en los 80´s encarnado en millenials mexicanos lo suficientemente jóvenes como para ser sus hijos. De cierta forma lo somos.









Aparte de preparados, los de Joliette tenían un sentido de camaradería como el que pocas bandas demuestran. Nos ofrecieron usar todo su equipo y nos ayudaron a hacer una especie de soundcheck breve antes de tocar. Nos aventamos un set corto y al terminar Vaca se acercó y nos dijo que le había gustado mucho el proyecto. Desconectamos todo y nos hicimos a un lado para que ellos montaran su show.


En lo que conectaban fui a ver la mesa de mercancía que habían montado junto a la nuestra. Para cuando iban a comenzar, había quizás menos de 15 personas incluyéndonos a nosotros. Ya eran como las 11:30 y desde abajo del lugar se podía escuchar a la banda adulta de Salamanca cantando canciones entre rancheras o hits de pop en español de los 80´s. Nos congregamos frente a Joliette cuando Vaca y Jopo le pegaron al primer acorde de “Todos Temen”. Esta pieza es el intro de “Principia”, el disco que estaban promocionando en esa gira. Blinni y Gastón se unieron a esa progresión lenta y lúgubre y todo agarro cuerpo. Vaca empezó a gritar “SOMOS LUCEEEES! SOMOS TIEMPO!!” Poco después Blinii le pegó 4 a veces a su cencerro.






No había luces, ni pirotecnia, ni escenario, ni mucha gente, ni un gran PA, pero lo que siguió un beat después de que Blinii contara fue uno de los putazos musicales más impactantes que he sentido en toda mi vida. Las guitarras se unieron en una especie de torbellino que sacudió todo el ático y Gastón comenzó a bailar como desquiciado muy pero muy cerca de todos. Fue ahí cuando tuvimos que dar un paso hacia atrás para evitar ser golpeados en la cara por un Fender de 5 cuerdas. Vaca siguió gritando. “HAAACE MUCHO TIEEEMPO”; es el segundo track de Principia: "Todos Odian".






Sentí una presión extraña en el pecho y el estomago, como esa contracción que te da cuando estás a punto de recibir un golpe o ver algo caerse desde muy alto. Era algo así pero continuo, canción tras canción. Frenesí puro.


Para la quinta canción, los dueños del lugar estaban parados cerca del escenario con los brazos cruzados. Eran tres huraños con botas, pantalones de mezclilla azul claro y hebillas de esas de piel muy grandes que ves en las ferias. La gente los miraba incómodamente y se notaba que ellos no estaban complacidos con lo que estaba sucediendo en su establecimiento. No sé si alguna vez habían escuchado algo como Joliette pero intuí que no querían hacerlo. Joliette seguía tocando pero noté que ellos también estaban conscientes de esta presencia inclemente.



Para la quinta canción, los dueños del lugar estaban parados cerca del escenario con los brazos cruzados. Eran tres huraños con botas, pantalones de mezclilla azul claro y hebillas de esas de piel muy grandes que ves en las ferias. La gente los miraba incómodamente y se notaba que ellos no estaban complacidos con lo que estaba sucediendo en su establecimiento. No sé si alguna vez habían escuchado algo como Joliette pero intuí que no querían hacerlo. Joliette seguía tocando pero noté que ellos también estaban conscientes de esta presencia inclemente.

Para cuando acabaron la canción los tres güeyes botudos irrumpieron decisivamente en el espacio donde estaban tocando. Uno de ellos agarró el micrófono de Vaca mientras comenzó a tocar las primeras notas de: New Noise de Refused.






Otro de ellos puso su mano sobre las cuerdas de la guitarra de Vaca pero sobre el brazo. Aunque pudo haber seguido con su interpretación de ese clásico, se detuvo y se quitó las manos ajenas de encima. Atrás de él, Gastón estaba gritando hacia otro micrófono como si le hubieran arrancado un brazo. Creo que gritó como 4 veces seguidas antes de que otro de los botudos le quitara el micrófono con todo y atril.


“Bueno, vámonos abajo a cantar covers.” Eso fue lo último que dijo Vaca antes de que toda la banda comenzara a desconectar y guardar sus cosas. Uno de los botudos le dio un apretón de manos forzado e incómodo. Aparentemente ya había pasado la hora que habían acordado con los organizadores para usar su espacio, así que nadie puso mucha resistencia. Contrario a lo que muchos piensan, la gente que escucha y/o toca hardcore solemos ser pacíficos y racionales.


Los tres individuos regresaron a la planta de abajo, a sus rancheras y cantos desafinados. Uno pensaría que después de venir a Salamanca para tocar 5 canciones para 15 personas, los de Joliette estarían desanimados. Al menos desde mi punto de vista, nadie se mostró enojado o desinteresado en estar ahí. La gente no se quería ir y ellos tampoco. Era una especie de sobremesa para el show más intenso y efímero que Salamanca vería quizás en meses. La gente compró mercancía de la banda y se llevó estampas gratuitas. Yo compré una sudadera, intercambié un EP de mi banda por una copia de Principia y les deseé suerte en el resto de su viaje.



Ya en la carretera de vuelta a Querétaro pusimos el disco. Hasta la fecha me sorprende que cada vez que escucho “Todos Temen” y el cambio a “Todos Odian”, suena casi como lo escuche en ese ático en Salamanca. El disco suena vivo y orgánico como si tuvieras a Joliette enfrente y temieras por que Gastón te pegara con su bajo en cualquier momento. Rara vez había escuchado un disco de estudio cargado de tal energía en vivo. Cuando abrí la caja para leer los créditos pude leer “producido por Joliette y Herman Nunes" Fue así como decidimos grabar nuestro siguiente sencillo con Herman.


Ahora en 2015, Salamanca ya no es un lugar tan muerto en términos de música como el que vi a principios de 2014. Un amigo de Salamanca llamado Francisco Cruz se dio cuenta de lo mucho que hacía falta un espacio para bandas y junto con otras personas comenzó El Pub de la Diagonal. En su actual gira (una que los llevó de vuelta a EUA, después de haber regresado de Europa) Joliette volverá a pasar por Salamanca y es en ese sitio donde tocarán este sábado 21 de Noviembre. Algo me dice que esta vez nada ni nadie interrumpirá su show.




AVE FÉNIX #3

por Ave Fénix


       Volemos juntos

AVE FÉNIX #3

por Ave Fénix

LE CONTOUR

por 180 Gramos


       Crear canciones y musicalizar emociones

LE CONTOUR

por 180 Gramos

ESTEREOX

por 180 Gramos


       Estereox es una banda de rock alternativo

ESTEREOX

por 180 Gramos